Corte Infantil
Corte de pelo para niños en Granada, sin sillas de caballito
Media hora por niño, con paciencia y sentado en el sillón de los mayores. Con cita, en la Cuesta del Realejo 12, y atendemos nosotros dos.
Corte Infantil
Cómo hacemos el corte de pelo a un niño en media hora
- Media hora de cita para cada niño, sin solaparla con el turno siguiente
- Se sienta en el sillón de barbero, como los mayores: nada de sillas de caballito
- Tijera en el largo de arriba y peine guía en laterales y nuca, ajustando el número al grosor del pelo
- Si necesita bajarse un rato, paramos y seguimos cuando está tranquilo
- Cita por teléfono o WhatsApp, con parking público a 100 metros
El afeitado de toda la vida
Su sillón y sus espejos siguen puestos y es ahí donde sentamos a los niños.
Paso a paso
La media hora, paso a paso
Hablamos antes de encender nada
Preguntamos qué longitud quieres dejarle y cómo lo peina en casa quien lo lava cada día. Si traes una foto, te decimos de verdad si con su tipo de pelo va a quedar así o no.
El largo de arriba, a tijera
Empezamos por la parte de arriba con tijera y peine, que es la más silenciosa y deja al niño acomodarse. Ahí decidimos cuánto se vacía según cómo le caigan los remolinos de la coronilla.
Laterales y nuca a máquina
Pasamos al peine guía cuando ya está tranquilo, avisándole del ruido antes de acercar la máquina. Regulamos la cuchilla con la palanca para difuminar sin tener que estar cambiando de peine.
Repaso con el pelo seco
Peinamos como lo va a llevar al salir y corregimos lo que haya subido al secar. Te lo enseñamos en el espejo antes de quitar la capa, para que puedas pedir un dedo más o un dedo menos.
Tiempo de sillón
La casa
Por qué los padres del barrio repiten con nosotros
Media hora reservada, no un hueco entre dos citas
Con cita y sin prisa: si el niño tarda diez minutos en sentarse, esos diez minutos están contados. Nadie espera de pie mientras terminamos.
Sin sillas de caballito
Los niños se sientan en el mismo sillón que los adultos y salen contentos de haber ido a la barbería, no a un juego. Es el sillón que dejó nuestro abuelo en 1971 y sigue puesto.
Somos siempre los mismos dos
Un niño que ya conoce la cara del barbero se deja cortar mucho mejor a la segunda visita. Aquí lo atiende uno de los dos hermanos, no quien esté libre ese día.
Decimos lo que no hacemos
Nos ocupamos del corte y del oficio de barbería de caballero.
Preguntas frecuentes sobre el corte de pelo de niños
¿Cortáis a niños?
Sí, el corte infantil es una de nuestras líneas y dura media hora. Se hace con paciencia y sentado en el sillón de adulto, sin sillas de caballito.
¿Hace falta cita para traer al niño?
Sí, trabajamos solo con cita para poder reservar la media hora completa. Puedes pedirla en el 958 22 33 44 o por WhatsApp en el 600 333 444, y te conviene decirnos la edad al reservar.
¿Y si mi hijo llora o no se está quieto?
Paramos. Se baja del sillón el tiempo que necesite y retomamos cuando esté tranquilo, sin sujetarle la cabeza ni acabar a la carrera. Para los más pequeños suele funcionar mejor una hora de mañana, cuando el local está más silencioso.
¿Cuánto cuesta el corte de un niño?
Preferimos decírtelo al reservar, por teléfono o por WhatsApp, y así lo sabes antes de venir. En el local se puede pagar con tarjeta o con Bizum.
¿Se puede cortar el pelo solo con máquina si le molesta la tijera?
Sí, se puede hacer todo con máquina y peine guía, aunque en pelo fino conviene no bajar demasiado el número para que no se transparente el cuero cabelludo. Dinos cómo lo lleva habitualmente y te decimos qué medida le sienta mejor.
Contado despacio
El pelo de un niño no se comporta como el de un adulto: suele ser más fino, con menos densidad, y los remolinos de la coronilla marcan mucho más cualquier salto de longitud. Por eso trabajamos casi todo el largo de arriba a tijera, que permite vaciar sin dejar escalón, y reservamos la máquina con peine guía para los laterales y la nuca. Las medidas son las de siempre (el número 1 deja unos 3 mm y el 2 unos 6), aunque con pelo muy fino solemos subir medio número, porque a menos densidad más se transparenta el cuero cabelludo. Si lleva flequillo, marcamos la línea con el pelo seco y peinado como lo lleva a diario, nunca mojado: al secar sube y lo que parecía recto se queda corto.
La cita es de media hora y no la solapamos con la siguiente. Ese es el margen que hace falta para que un niño pequeño entre, mire alrededor, se acostumbre al ruido y deje trabajar la nuca sin que nadie le sujete la cabeza. Se sienta en el sillón de barbero, el mismo que usa su padre; no usamos sillas de caballito ni pantallas para distraerlo. Si en algún momento necesita bajarse, se baja un rato y seguimos cuando está listo. Lo que no hacemos es terminar a medias porque venga alguien detrás.
Para la nuca y el contorno de las orejas preferimos una máquina pequeña de motor magnético, más ligera en la mano y menos ruidosa que una pivotante, y regulamos la palanca de la cuchilla en lugar de cambiar de peine cada dos pasadas, que es lo que más impacienta a un crío. El perfilado fino lo damos con hoja en T, a una o dos décimas de milímetro, sin rebajar más de lo necesario en una piel que todavía es delicada. Los decretos autonómicos de establecimientos de peluquería exigen instrumental esterilizable o de un solo uso, y ese es el criterio con el que preparamos el puesto entre un cliente y el siguiente.
Cuando pidas la cita, dinos la edad del niño y cómo suele llevar el pelo: con eso reservamos el hueco y sabemos si le conviene una hora tranquila de mañana. Se puede pagar con tarjeta o con Bizum y hay parking público a 100 metros, en el Realejo. Si venís el mismo día el adulto y el niño, pide dos citas seguidas: la del niño es de media hora y la del adulto, de cuarenta y cinco minutos.
En detalle
Corte de pelo de niño en Granada con media hora de cita
Media hora por niño. Eso es lo que ocupa una cita infantil en la Cuesta del Realejo 12: tiempo para que se siente sin agobios y se acostumbre al sillón antes de que empiece a sonar la tijera.
Sin sillas de caballito: los niños se sientan como los mayores
Si alguna vez has visto a tu hijo revolviéndose en una silla de plástico mientras alguien intenta acabar cuanto antes para llamar al siguiente, ya sabes que el problema casi nunca es el niño. Aquí no hay silla de caballito: se sienta en el mismo sillón que su padre, con el mismo peinador y el mismo espejo delante, y la actitud le cambia. Deja de parecerle un juego y empieza a parecerle una cosa de mayores. Vamos con paciencia, paramos si se mueve, esperamos y seguimos. Salen contentos, y con un niño eso vale tanto como el corte.
Qué hacemos en esa media hora
Lo primero es mirar cómo le cae el pelo y qué va a poder llevar sin pelearse cada mañana con el peine, porque un corte que exige peinado diario no aguanta ni dos días en un niño de siete años. Tijera y máquina según la cabeza y según lo que pidáis en el sillón, sin darlo por supuesto. Y si llegas con una foto del móvil, te decimos si le va a quedar así o no: preferimos decirlo antes que hacer un corte que sabemos que no le va a funcionar.
Cómo pedir cita para cortar el pelo a tu hijo en el Realejo
La cita es lo único que garantiza que esa media hora sea media hora. La agenda se calcula por tiempos reales de trabajo, no por huecos que se solapan unos con otros.
Elegir la hora que le encaja al niño, no la que sobra
Cualquier padre sabe que un niño a las siete y media de la tarde, después del colegio y del parque, no es el mismo niño que a las diez de la mañana. La hora se pide en el 958 22 33 44 o por WhatsApp en el 600 333 444. Y si prefieres que su corte y el tuyo vayan seguidos, pídelo al reservar y lo cuadramos.
Llegar hasta la cuesta con un niño y aparcar sin dar vueltas
Subir la cuesta con uno de la mano después de haber dado tres vueltas buscando sitio quita las ganas de cualquier cita, y en el Realejo eso lo hemos oído muchas veces en el mostrador. Hay un parking público a 100 metros del local, así que no hace falta dejar el coche en doble fila ni cargar con el sillín del carro. Desde el Centro, el Campo del Príncipe, el barrio de la Magdalena o el Albaicín se llega andando en un paseo corto. Se paga con tarjeta o con Bizum, si te viene mejor no llevar efectivo encima.
Quiénes vais a atender a tu hijo
Para un niño, repetir cara y repetir sitio es lo que hace que la segunda visita sea la tranquila. Cortamos nosotros dos, que somos hermanos, y no hay barberos de paso: los mismos hoy y en la próxima cita. Es el local donde nuestro abuelo tuvo la barbería desde 1971, la misma cuesta donde nos cortaba el pelo a nosotros de pequeños; su sillón y sus espejos siguen puestos. Si quieres aprovechar y cortarte tú también, el corte de caballero tiene su propia página con los detalles de la cita de 45 minutos. Siéntate, que no hay prisa.